Histerias del Eco
Esta mañana Gordi rugía de rabia.
-WRRRROUURGH!!!- decía.- WAAAAAAAAAAARGH!!!!- añadía a continuación. Mientras tanto daba unos ridículos saltitos y agitaba las enormes manazas en el aire.
-Qué te pasa, viejo amigo?- Le pregunté al fin.
-Oh, por Salojú, no sé que voy a hacer. No logro encontrar el formulario 896... ah!
-Lo has encontrado?- pregunté.
-No, se llama así. 896... ah!
-Ah, ya veo- dije, siguiendo con mis pajaritas de papel.
-Espera! Qué tienes ahí?
-Huh?
-Es mi formulario 896... ah!
-Oh, disculpa. Pensaba que era solo un trozo de papel corriente.
Y efectivamente, a primera vista era un simple trozo de papel, que tenía escrito por una cara la leyenda de la La Enciclopedia del Saber Único, Verdadero, Y que No Tiene Discusión Alguna Y Además Es Axiomática y unos números garabateados por la otra. Al parecer, todos los trozos de papel del Eco, sin importar el tamaño o la forma, contienen la inscripición de la E.d.S.U.V.Y.q.N.T.D.A.Y.A.E.A.
Gordi me lo quitó de las manos y empezó a hacer con una gran sonrisa su Danza de la alegría. Adelante, adelante, derecha, izquierda, salto, palmada. Y luego otra palmada más. Estaba realmente contento. Después me señaló algo detrás de mi, y mientras no le miraba sacó de alguna parte un cajón archivador y se apresuró a guardar el documento,mientras me explicaba que un 896... ah! es un formulario estándar de recuento semanal de capones, collejas y excrementos lanzados.
Entonces la imagen del rostro de Salojú se materializó en el cielo y le dedicó a Gordi una sonrisa benigna. Luego proyectó un haz de luz sobre el archivador, que se desintegró al momento. Cuando miré hacia arriba ya no estaba el Simio Definitivo. Y cuando volví a mirar a Gordi se estaba tomando un café, sentado sobre la brillante arena.
Procedí a efectuar el baile de la confusión: palmada, salto, salto, izquierda, izquierda, palmada. Y luego un par de palmadas más.
-WRRRROUURGH!!!- decía.- WAAAAAAAAAAARGH!!!!- añadía a continuación. Mientras tanto daba unos ridículos saltitos y agitaba las enormes manazas en el aire.
-Qué te pasa, viejo amigo?- Le pregunté al fin.
-Oh, por Salojú, no sé que voy a hacer. No logro encontrar el formulario 896... ah!
-Lo has encontrado?- pregunté.
-No, se llama así. 896... ah!
-Ah, ya veo- dije, siguiendo con mis pajaritas de papel.
-Espera! Qué tienes ahí?
-Huh?
-Es mi formulario 896... ah!
-Oh, disculpa. Pensaba que era solo un trozo de papel corriente.
Y efectivamente, a primera vista era un simple trozo de papel, que tenía escrito por una cara la leyenda de la La Enciclopedia del Saber Único, Verdadero, Y que No Tiene Discusión Alguna Y Además Es Axiomática y unos números garabateados por la otra. Al parecer, todos los trozos de papel del Eco, sin importar el tamaño o la forma, contienen la inscripición de la E.d.S.U.V.Y.q.N.T.D.A.Y.A.E.A.
Gordi me lo quitó de las manos y empezó a hacer con una gran sonrisa su Danza de la alegría. Adelante, adelante, derecha, izquierda, salto, palmada. Y luego otra palmada más. Estaba realmente contento. Después me señaló algo detrás de mi, y mientras no le miraba sacó de alguna parte un cajón archivador y se apresuró a guardar el documento,mientras me explicaba que un 896... ah! es un formulario estándar de recuento semanal de capones, collejas y excrementos lanzados.
Entonces la imagen del rostro de Salojú se materializó en el cielo y le dedicó a Gordi una sonrisa benigna. Luego proyectó un haz de luz sobre el archivador, que se desintegró al momento. Cuando miré hacia arriba ya no estaba el Simio Definitivo. Y cuando volví a mirar a Gordi se estaba tomando un café, sentado sobre la brillante arena.
Procedí a efectuar el baile de la confusión: palmada, salto, salto, izquierda, izquierda, palmada. Y luego un par de palmadas más.

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