miércoles, junio 08, 2005

Pástilo y córibo

Los árboles me ayudan a protegerme de los excrementos que me lanza Gordi. Sólo hay un problema: los árboles. Bueno, eso y los piratas.

El bosque está formado por vegetales de todas las especies conocidas. Y también de las desconocidas. Además, cada vez que uno se gira, cambian de sitio, y donde antes había un chopo aparece un naranjo limonero, que hasta ayer no sabía ni que existieran de verdad. Estos bruscos cambios me producen arañazos en los piernas y creo que incluso los árboles se ríen, aunque a estas alturas juraría que todas los animales, personas y cosas del Eco se cachondean de mi en cuanto me doy la vuelta.

Los piratas. Esos malditos piratas con garfios por todas partes, ofreciéndonos mapas absurdos, cadenas de pástilo y pulseras de córibo. Esta gente ni siquiera sabe lo que es el oro. Todas sus monedas están hechas de pástilo y córibo, metales blandos, con un ligero brillo azulado.

Hoy Gordi empezó a emitir un pitido extraño, chirriante y desgarrador. Cuando le empezó a salir papel de la espalda me di cuenta de que no era Gordi el que sonaba.

-Cielos, Gordi -dije.- estás recibiendo un fax???

-Un qué? -preguntó, desconcertado.

-Un fax- repetí.

-No tengo ni idea de lo que estás hablando-dijo Gordi.- Eso es un tamarindo?-preguntó, señalando por encima de mi hombro.

-A mi me parece un simple cerezo de suriname- contesté, después de mirar.- Las diferencias son evidentes. Si te fijas detenidamente en la corteza...

-Eh, calla, no me dejas leer el fax que me han enviado.

Creo que le encanta hacerme eso.

Miré al cielo y suspiré. En realidad no se ve mucho el cielo debido al denso follaje, pero uno se queda más a gusto si suspira mirando hacia arriba.

-Y se puede saber qué pone en tu fax?

-No sé de qué me...

-En el papel. Qué pone en ese papel.

-Ah, en el fax. Pues pone "Mi pasado, tu presente..."

-Por. El. Otro. Lado.- dije muy despacio, mirando hacia arriba.

-Es una cotización de mis acciones de planchas de pástilo y coribo. Estoy intentando calcular lo que podría ganar cambiando esos famosos doblones de oro de los que tanto hablas por Gurgles y Wussels, que cotizan bastante en el mercado del pástilo. Con el córibo lo tengo un poco más complicado, pero Salojú proveera.

-Pero aún sigues creyendo que vamos a encontrar un tesoro?

-Claro-contestó.- Para eso he comprado mi pala de pástilo-dijo, sacando de no quiero saber dónde una enorme pala.- Además, estamos en el bosque de Ah.

-Ah.

Ah. A veces vuelvo a sentir la caída de mi primer día en el Eco. Y me vuelve a doler el culo.